Cada día mueren ocho personas en las pistas del Perú mientras el Estado amplía la vida útil de combis y colectivos

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El Perú conmemora este 10 de junio el Día Mundial de la Seguridad Vial en medio de una realidad que golpea con crudeza: en promedio, ocho personas mueren cada día en accidentes por choques, atropellos, despistes o volcaduras ocurridas en carreteras y calles del país. Y mientras las cifras continúan siendo alarmantes, recientes decisiones del Congreso y del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) han encendido nuevas alertas.

Datos de la Dirección de Seguridad Vial del MTC revelan que entre el 1 de enero y el 3 de junio de este año se registraron 1.189 siniestros de tránsito que dejaron 1.300 fallecidos a nivel nacional. Aunque la cifra representa una ligera reducción frente al 2025, el problema sigue siendo crítico.

Día Mundial de la Seguridad Vial en medio de accidentes y decisiones políticas riesgosas

La estadística coincide con un contexto polémico. Hace apenas unas semanas, el Congreso aprobó en comisión ampliar hasta el 2031 la vigencia de la ley que regula los taxis colectivos, mientras que el MTC permitió extender también hasta ese mismo año la operación de determinadas unidades antiguas de transporte público en Lima y Callao. Desde el sector argumentan que la medida responde a una insuficiente oferta de transporte formal y busca evitar que miles de usuarios queden sin servicio en distintos corredores de la capital.

El director de Seguridad Vial del MTC, Pedro Olivares, señala que Lima concentra el 50% de los siniestros registrados en todo el país. Detrás aparecen Arequipa, con el 6%, y La Libertad, con el 5%. Sin embargo, cuando se analizan las muertes, el panorama cambia: Lima representa el 19% de víctimas mortales, seguida de Piura con 10%, Cusco y Puno con 8%, y Junín y Arequipa con 7%.

“Esta cifra nos muestra la persistencia del problema, aunque también una ligera reducción respecto al año pasado”, indicó.

Olivares explicó que la principal causa de los siniestros ya no es el exceso de velocidad, sino la imprudencia del conductor. Según detalló, muchas tragedias están vinculadas a maniobras peligrosas, adelantamientos indebidos y acciones temerarias en carreteras.

“El exceso de velocidad bajó de 26% a 22% respecto al 2025, pero ahora la imprudencia ocupa el primer lugar”, sostuvo.

La conducción en estado de ebriedad representa el 7% de los casos registrados. No obstante, el funcionario precisó que regiones como Puno y Cajamarca presentan una incidencia particularmente alta de accidentes relacionados con el consumo de alcohol.

Reformas urgentes para reducir accidentes en el país

Las cifras del MTC muestran además que los automóviles particulares y taxis son los vehículos con mayor participación en los siniestros. Luego aparecen motocicletas, combis y mototaxis.

Para Roberto Vélez, gerente de la Asociación A Movernos, el problema no solo pasa por el comportamiento de los conductores, sino también por la debilidad del sistema de fiscalización.

“Se necesita una real fiscalización electrónica. No es posible que la propia autoridad ande anulando las fotopapeletas que impone, beneficiando a conductores que han infringido la norma. Eso genera más sensación de impunidad”, cuestionó.

Vélez consideró además que el actual sistema de puntos de las licencias de conducir necesita reformas urgentes. “Debe existir un sistema preventivo y no solamente sancionador. Se requieren cursos de reeducación antes de llegar a la suspensión, capacitación obligatoria para reincidentes y tolerancia cero para las infracciones muy graves”, afirmó.

También preocupa a los especialistas la ausencia de una estrategia integral y sostenida en este contexto del Día Mundial de la Seguridad vial y los accidentes.

Franklin Barreto, exjefe de la Unidad de Investigación de Accidentes de Tránsito de la Policía Nacional, sostuvo que el Perú todavía enfrenta el problema de manera fragmentada.

“En el país no existe una estrategia integral de seguridad vial. El mayor intento realizado fue la aprobación de una política multisectorial mediante decreto supremo, pero en tres años no ha generado acciones concretas por parte del Estado”, advirtió.

Barreto señaló que la falta de educación vial sigue siendo uno de los factores centrales detrás de la alta accidentabilidad. Según explicó, muchos conductores adquieren malos hábitos desde el propio proceso de obtención de licencias.

“Observamos malos hábitos producto de un sistema deficiente de licenciamiento, además de constantes distracciones asociadas al estrés o al cansancio”, indicó.

El especialista también cuestionó la permisividad frente al consumo de alcohol al volante. “Nos han hecho creer que una persona con niveles bajos de alcohol puede reaccionar adecuadamente, pero eso no es cierto. La meta debería ser tolerancia cero”, remarcó.

Seguridad vial e infraestructura

A ello se suma el deterioro de la infraestructura vial. Barreto mencionó como ejemplo la vía Pasamayito, donde constantemente se reportan accidentes debido a la falta de sistemas adecuados de contención y señalización.

En esa misma línea, Roberto Vélez sostuvo que las ciudades peruanas aún están lejos de contar con vías seguras diseñadas para reducir las consecuencias de los errores humanos.

“Las vías deben perdonar el error humano mediante medidas de calmado de tráfico urbano y tecnología que mitigue la gravedad de los impactos”, explicó.

El problema también se agrava por el crecimiento del transporte informal. Vélez consideró que la falta de coordinación entre instituciones permite que miles de vehículos operen sin un control efectivo.

“La falta de un ente rector centralizado, la escasa articulación técnica en los planes de movilidad urbana y las filtraciones internas de información sobre operativos impiden frenar el transporte informal, agravando los índices de siniestralidad en Lima, Puno y Arequipa”, señaló.

Según indicó, la informalidad termina generando una cadena de riesgos: vehículos sin fiscalización adecuada, conductores sin control y servicios precarios que elevan la probabilidad de accidentes.

Mientras tanto, el debate político sigue avanzando en dirección contraria a las recomendaciones técnicas de varios especialistas.

Accidentes en combis y taxis colectivos hasta 2031: más allá del Día Mundial de la Seguridad Vial

La ampliación de la vigencia de los taxis colectivos hasta el 2031 ha sido una de las medidas más cuestionadas en el contexto del Día Mundial de la Seguridad Vial y los accidentes de tránsito. La norma, aprobada en la Comisión de Transportes del Congreso, prolonga un régimen que originalmente buscaba formalizar este servicio, pero que desde hace años recibe críticas por los riesgos asociados a la informalidad y al débil control estatal.

Para Vélez, el problema radica en que muchas decisiones vinculadas al transporte terminan respondiendo más a intereses políticos que técnicos.

“El rol del Congreso es actualmente extremadamente populista, con normas que van en contra de las recomendaciones técnicas necesarias para mejorar la seguridad vial y el transporte público”, afirmó.

El gerente de A Movernos añadió que el MTC y la Autoridad de Transporte Urbano (ATU) deberían asumir un liderazgo más firme frente a este tipo de iniciativas legislativas.

“El MTC y la ATU deben ejercer un rol regulador que lidere cualquier iniciativa que se genere en el Congreso. Todo debe funcionar dentro de un sistema coordinado y eficiente”, señaló.

El especialista agregó que la falta de voluntad política también retrasa proyectos estructurales fundamentales para Lima y Callao, como la expansión de las líneas del Metro.

Desde el MTC, Pedro Olivares aseguró que el sector trabaja actualmente en programas de mejora de infraestructura vial y educación para conductores infractores. Según indicó, este año esperan capacitar a más de 30 mil conductores.

Además, informó que se viene desarrollando un plan para incorporar tecnología inteligente en la red vial nacional y mejorar el control del tránsito.

Sin embargo, mientras las reformas avanzan lentamente, las cifras siguen creciendo. Ocho personas continúan muriendo cada día en las pistas del país. Y el Día Mundial de la Seguridad Vial encuentra nuevamente al Perú debatiéndose entre la urgencia de salvar vidas y las decisiones políticas que, según especialistas, podrían terminar agravando aún más el problema.

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