Puente Chillón: una estructura debilitada enfrenta el riesgo de crecidas del río ante un El Niño extraordinario

  • Sábado 5 de setiembre del 2026

  • Seguridad Vial Tránsito y Vías

El puente que cruza el río Chillón, en el kilómetro 24+285 de la Panamericana Norte, enfrenta una combinación de factores que incrementa la preocupación por su seguridad ante el posible impacto de El Niño.

La estructura, construida en 1952, presenta deficiencias en su subestructura y una capacidad limitada frente a eventos extremos. Ahora, el escenario adquiere mayor relevancia debido a las condiciones previstas para los próximos meses: el ENFEN mantiene la alerta de El Niño Costero y estima una alta probabilidad de que alcance una magnitud extraordinaria entre setiembre de 2026 y enero de 2027.

El último comunicado de la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño señala que, durante el verano de 2027, se esperan precipitaciones por encima de lo normal en la costa central, lo que podría incrementar los riesgos para el puente sobre el río Chillón; además, el organismo recomienda adoptar medidas de reducción del riesgo y preparación ante la temporada de lluvias, prevista entre setiembre de 2026 y abril de 2027.

El problema es que el puente Chillón llega a este periodo con advertencias técnicas que ya habían sido identificadas.

Una estructura de 1952 con problemas en su cimentación

Un informe técnico de evaluación del comportamiento estructural de la subestructura del puente, fechado el 17 de febrero de 2025, analizó los dos estribos y los dos pilares intermedios de la infraestructura. El documento señala que el puente fue diseñado originalmente bajo las normas de la época y que sus elementos de cimentación son de tipo directo.

La evaluación encontró que las zapatas de los estribos resultan insuficientes para cubrir la demanda de presiones en condiciones de tránsito cotidiano, aunque el propio estudio precisa que para determinarlo se asumió una capacidad portante del suelo, debido a que ese parámetro no estaba disponible. También determinó que las zapatas de toda la subestructura son insuficientes para cubrir la demanda correspondiente al estado límite extremo, que considera la acción de un sismo.

El informe añade que la capacidad resistente de los elementos que conforman la subestructura —vigas, columnas y zapatas— no cubre las demandas para ese estado extremo. Los estribos tampoco tienen capacidad suficiente para cumplir con el estado límite de resistencia establecido por la normativa vigente.

Estas conclusiones se suman a problemas de conservación identificados en evaluaciones anteriores. El puente tiene aproximadamente 72 años y presenta componentes cuyo estado no es considerado bueno. Investigaciones previas detectaron carbonatación del concreto y corrosión del acero de refuerzo, especialmente en los pilares, además de patologías en losas, vigas, pilares y estribos.

El factor que todavía no ha sido estudiado

La principal preocupación ante una temporada de lluvias no está únicamente sobre la estructura que soporta los vehículos. También está debajo de ella.

El puente tiene dos pilares intermedios ubicados en el cauce del río Chillón, donde el informe técnico advierte que los efectos de la socavación pueden comprometer la subestructura de los puentes, un riesgo que cobra mayor relevancia ante las lluvias previstas por El Niño; por ello, recomienda realizar un estudio hidráulico que determine la vulnerabilidad de la infraestructura bajo las condiciones actuales.

Esto significa que la evaluación estructural disponible no permite afirmar cómo responderían actualmente los pilares y la cimentación frente a una crecida importante del río. De hecho, la propia recomendación del estudio es realizar una evaluación específica de ese riesgo.

La advertencia cobra importancia porque el puente soporta una de las principales conexiones viales entre Lima y el norte chico. Por esta vía circulan vehículos particulares, transporte interprovincial y unidades pesadas que se desplazan hacia el norte, incluido el entorno del megapuerto de Chancay. En evaluaciones previas se estimó que alrededor de 45 mil vehículos utilizan diariamente esta infraestructura, entre ellos unos 9 mil vehículos pesados.

A esta carga vehicular se suma otra vulnerabilidad. El estudio de la superestructura encontró que la carpeta asfáltica tiene actualmente un espesor de aproximadamente 20 centímetros, cuando el diseño original considerado en el análisis contemplaba 5 centímetros. El informe recomienda retirar gradualmente el exceso de asfalto.

El análisis también identificó que los vehículos pesados que superan los pesos permitidos generan mayores efectos sobre la estructura. En particular, el camión Schacman, con un peso de 51 toneladas en el escenario analizado, produce los mayores esfuerzos entre las cargas evaluadas.

Un riesgo que se suma al escenario de El Niño

El contexto climático convierte estas advertencias en un asunto que ya no puede limitarse al mantenimiento de una estructura antigua.

El ENFEN informó el 28 de agosto que existe una probabilidad de al menos 62% de que El Niño Costero alcance una magnitud extraordinaria entre setiembre de 2026 y enero de 2027, un escenario que podría generar mayores riesgos para el puente sobre el río Chillón. Para el verano de 2027, además, proyecta lluvias por encima de lo normal en la costa central.

El mismo organismo advierte que las autoridades deben considerar los escenarios de riesgo asociados a El Niño y a la temporada de lluvias para adoptar medidas de reducción del riesgo y preparación ante peligros inminentes.

En el caso del puente Chillón, el informe técnico no concluye que una crecida del río vaya a provocar necesariamente un colapso. Lo que sí establece es que existe una vulnerabilidad hidráulica que todavía debe ser determinada mediante un estudio específico. La razón es que una crecida puede modificar las condiciones del cauce y generar procesos de socavación capaces de afectar los elementos que sostienen la estructura.

La preocupación tampoco es nueva. Evaluaciones anteriores ya habían advertido que el puente presenta una capacidad muy limitada frente a un sismo severo y que la probabilidad de un colapso total sería bastante alta ante ese escenario.

“Está al borde del colapso”

Para Roberto Vélez, gerente general de A Movernos y especialista en temas viales, el escenario debe ser tomado con especial atención debido a la combinación entre el deterioro de la estructura, el tránsito pesado y la posibilidad de eventos extremos.

“Está al borde del colapso. Puede haber un sismo o el fenómeno de El Niño con una crecida del río, o el propio peso de los camiones, porque no hay ningún tipo de control de la carga y pasan camiones con exceso de peso. Ya el alcalde de Puente Piedra ha alertado que ese puente está en riesgo de colapso”.

El especialista cuestionó además que el debate sobre las responsabilidades se concentre en la concesionaria. Según sostuvo, las intervenciones estructurales pendientes corresponden a la Municipalidad Metropolitana de Lima, posición que coincide con lo señalado por la concesionaria en comunicaciones previas sobre las obligaciones contractuales relacionadas con las denominadas “Actividades Previas”.

El informe técnico, por su parte, plantea una ruta concreta antes de que la estructura enfrente escenarios más exigentes. Recomienda realizar nuevas investigaciones del concreto y del acero de refuerzo, evaluar la capacidad del suelo de fundación, monitorear la estructura y estudiar el reforzamiento de la cimentación. Pero, sobre todo, pide realizar el estudio hidráulico que permita conocer cuánto podría afectar la socavación a la subestructura.

“Y si ahora, a fin de año, hay un colapso, va a ser una tragedia”, advirtió Vélez.

El tiempo para determinar ese riesgo es, por tanto, anterior a la llegada de las mayores lluvias y no después de una eventual emergencia. La infraestructura seguirá soportando el tránsito diario mientras el escenario climático previsto para los próximos meses aumenta la necesidad de conocer con precisión qué capacidad conserva el puente y cómo responderían sus pilares ante una eventual crecida del río Chillón.

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