Perú tiene las multas de tránsito y transporte más caras del planeta, pero ni el 10% de ellas se cobra
Por años, el debate sobre la seguridad vial en el Perú ha girado en torno a una misma receta: aumentar las sanciones. El resultado es un sistema en el que las multas de tránsito en Perú, incluidas las aplicadas por la ATU, figuran hoy entre las más altas del mundo, incluso por encima de las que pagan conductores de países desarrollados con ingresos mucho mayores. Sin embargo, la severidad de las sanciones no parece haberse traducido en una mayor efectividad. Por el contrario, distintas fuentes del propio Estado han advertido que la mayoría de las papeletas nunca se cobran.
Un ejemplo ilustra la magnitud del problema. En el Perú, exceder el límite de velocidad hasta en 10 kilómetros por hora constituye la infracción M20 y es sancionado con una multa equivalente al 18% de una UIT. Con la UIT vigente, ello representa cerca de S/990. Si el exceso alcanza los 30 kilómetros por hora, la sanción puede llegar al 50% de una UIT, es decir, alrededor de S/2.750.

En el Perú, la PNP y ATU aplican las multas de tránsito y transporte más altas del mundo: sanciones de hasta S/21 mil que pocas veces llegan a cobrarse
Perú tiene las multas más elevadas del mundo pero solo el 10% son pagadas
La comparación internacional resulta sorprendente. Mientras un conductor peruano puede recibir una multa cercana a los US$275 por excederse apenas 10 km/h, en España la sanción mínima ronda los US$116; en Francia, unos US$79; en Alemania, entre US$55 y US$65; en Brasil, cerca de US$23; y en Chile, entre US$70 y US$105.
La lista continúa. En Estados Unidos, dependiendo del estado, una infracción similar suele fluctuar entre US$50 y US$250. En tanto, en México, entre US$45 y US$110. Por otro lado, en Argentina, entre US$40 y US$150. Incluso en países reconocidos por su rigurosidad vial, como Japón, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda, Bélgica, Países Bajos, Portugal, Irlanda, Austria, Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia, Suiza, Polonia o República Checa, las multas habituales para excesos leves de velocidad suelen ubicarse por debajo de lo que paga un conductor peruano.
| País |
Multa aprox. por +10 km/h
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| Perú | US$275 |
| España | US$116 |
| Francia | US$52 |
| Alemania | US$35 |
| Italia | US$49 |
| Países Bajos | US$35 |
| Bélgica | US$64 |
| Brasil | US$23 |
| Chile | US$70-105 |
| Colombia | US$165 |
| México | US$45-110 |
| Argentina | US$40-150 |
| Reino Unido | US$130 aprox. |
| Irlanda | US$90 aprox. |
| Portugal | US$65 aprox. |
| Grecia |
US$40-70 aprox.
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| Polonia |
US$20-80 aprox.
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| República Checa |
US$40-100 aprox.
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| Hungría |
US$50-90 aprox.
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| Croacia |
US$40-80 aprox.
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| Eslovaquia |
US$30-70 aprox.
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| Eslovenia |
US$45-90 aprox.
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| Austria |
US$35-80 aprox.
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| Suecia | US$140 aprox. |
| Noruega |
US$140-190 aprox.
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| Finlandia | desde US$70 |
| Dinamarca |
US$150-200 aprox.
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| Japón |
US$60-120 aprox.
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| Corea del Sur |
US$30-70 aprox.
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| Australia |
US$80-180 aprox.
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| Nueva Zelanda |
US$18-50 aprox.
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Lo más llamativo es que la comparación no solo involucra montos absolutos. También debe considerarse la capacidad adquisitiva. Un trabajador promedio en Alemania, Francia o Australia gana varias veces más que un trabajador peruano. Sin embargo, por una infracción equivalente puede terminar pagando menos.
¿Sirve entonces imponer multas tan altas?
La experiencia internacional muestra que la efectividad de las sanciones no depende únicamente de su severidad, sino también de la probabilidad de ser detectado y de la capacidad del Estado para cobrar efectivamente las multas impuestas. En países europeos, por ejemplo, existen sistemas automatizados de fiscalización, registros integrados y mecanismos que dificultan renovar documentos o vender vehículos si existen deudas pendientes.
En el Perú ocurre algo distinto. Diversas autoridades han reconocido durante los últimos años que solo una pequeña fracción de las papeletas efectivamente se paga: menos del 10% según la Policía Nacional del Perú. El resultado es una paradoja: las multas son extremadamente altas en el papel, pero muchas terminan acumulándose sin ser cobradas.
Algunos especialistas consideran que ello genera un incentivo perverso. Cuando las sanciones son tan elevadas que resultan prácticamente impagables para gran parte de la población, los infractores optan simplemente por no pagarlas, o impugnarlas hasta lograr su prescripción. El sistema pierde credibilidad y la multa deja de cumplir su función preventiva.
El fenómeno no se limita a las papeletas de tránsito. También alcanza al transporte público y al servicio de taxi. La Autoridad de Transporte Urbano (ATU) aplica sanciones que pueden superar ampliamente los ingresos mensuales de un conductor formal.
ATU, PNP y las multas al tránsito y al transporte en el Perú
Actualmente, algunas infracciones vinculadas al servicio de taxi pueden alcanzar 1 UIT, 2 UIT e incluso 4 UIT. En valores actuales, ello equivale a más de S/22.000 -casi el valor de un auto de segunda mano para hacer taxi- para determinados supuestos relacionados con informalidad y accidentes. Incluso sanciones consideradas frecuentes pueden significar desembolsos de S/5.500, S/8.250 o S/11.000.
«De nada sirven multas excesivamente altas para tratar de generar temor a los conductores. De nada sirve si es que no hay una eficiente fiscalización, porque el resultado es que los conductores al final se dan cuenta de que no hay una sanción efectiva y, como el monto es excesivamente alto, dicen: ‘Bueno, de aquí a que me cobren, tal vez nunca lo hagan’. Entonces, no me siento aludido. Incluso existen abogados especializados en poner trabas burocráticas a estas multas mediante recursos impugnativos que hacen que finalmente prescriban. Entonces, en realidad, cuando no existe una fiscalización efectiva, se genera impunidad y, a la larga, se puede poner el monto que estimen, pero eso no va a generar ningún efecto en los conductores», sostiene Roberto Vélez, gerente general de A Movernos.
¿Pueden los choferes en el Perú pagar multas de ATU o tránsito equivalente a varios meses de ingresos?
Defensores de estas sanciones sostienen que el Perú enfrenta niveles de siniestralidad, informalidad y desorden vial que justifican medidas drásticas. Sus críticos responden que las multas deben ser suficientemente altas para disuadir, pero también razonables para ser cobradas.
«Lo que se debe hacer es analizar el marco normativo y establecer un criterio de proporcionalidad, así como multas que puedan ser pagadas para que efectivamente puedan doler a quien las sufre. A su vez, se debe ver la manera de que estas multas, si no son pagadas, puedan ser cobradas coactivamente», añade Velez.
La evidencia internacional parece inclinarse hacia esta última posición. Los países con mejores indicadores de seguridad vial no necesariamente son aquellos con las multas más altas, sino aquellos donde las reglas se fiscalizan de manera consistente y donde las sanciones, aunque moderadas, efectivamente se pagan.
Mientras tanto, el Perú mantiene un modelo singular: multas propias de países ricos para conductores con ingresos de país emergente. Una estrategia que busca generar temor al momento de infringir la norma, pero que enfrenta una pregunta incómoda: si la mayoría de las papeletas nunca se cobran, ¿realmente están cumpliendo su objetivo?
