Montachoques en Lima: la extorsión del auto en retroceso (VIDEO)
Vas manejando tranquilo. El tráfico avanza lento. Apenas hay espacio entre un carro y otro. De pronto, el auto de adelante frena… y va en retroceso contra ti. El golpe no es fuerte, pero sí suficiente para dejar una marca en el parachoques. No es un accidente. Es una nueva modalidad presente en Lima: un mecanismo de fraude vial que hace años opera en países como México, Colombia y Argentina, pero que tiene videos y denuncias en nuestra capital. Los montachoques ponen el auto en retroceso de forma intencional para provocar el impacto y luego acusa al vehículo de atrás de haberlo chocado.
Todo ocurre en segundos. El objetivo: buscan intimidarte echándote la culpa y obtener dinero rápido.
La modalidad aprovecha una idea instalada entre muchos conductores: que, en un choque por alcance, la culpa siempre será del vehículo de atrás por no guardar distancia. Con esa presión, el presunto agraviado baja del auto, levanta la voz, exige una “solución inmediata” y trata de evitar que intervenga la policía o la aseguradora.
En las últimas semanas comenzaron a difundirse videos grabados por cámaras vehiculares en distintos puntos de Lima. En uno de ellos, registrado en la Costa Verde, se observa cómo una fila de autos permanece detenida durante algunos segundos. Luego, el vehículo de adelante empieza a retroceder lentamente hasta impactar con el carro de atrás. Apenas ocurre el golpe, el conductor desciende y acusa al otro chofer de haber avanzado imprudentemente. El caso cambió cuando la víctima avisó que todo estaba grabado. El hombre se retiró del lugar, configurando el típico caso de montachoques y su modalidad del auto en retroceso.
Los reportes se concentran en vías con alto tráfico y circulación lenta. Entre los puntos mencionados por conductores afectados aparecen tramos de la Costa Verde, la avenida Prolongación Tacna, en el Rímac, y sectores de la Panamericana Norte, a la altura de Pro.
El coronel PNP en retiro Franklin Barreto, exjefe de la División de Investigación de Accidentes de Tránsito, explicó públicamente que el elemento central de esta modalidad es la intimidación. El conductor que provoca el choque busca imponer su versión desde el primer momento, aprovechando la confusión y el temor de la víctima.
En muchos casos, los daños son menores: rayaduras, pequeños hundimientos o roturas superficiales. El monto exigido, sin embargo, suele aparecer de inmediato. Los estafadores piden dinero en efectivo para “evitar problemas”, “no perder tiempo” o “no llamar al seguro”. También buscan cerrar el asunto antes de que llegue un policía o aparezcan registros en video.
Especialistas recomiendan no entregar dinero en el lugar. En tanto, la Asociación Peruana de Seguros (Apeseg) aconseja contactar de inmediato a la aseguradora. Las cámaras vehiculares, conocidas como dashcams, se han convertido en una de las herramientas más efectivas para desmontar estas versiones falsas.
La modalidad no es nueva en la región. En México, los “montachoques” llevan años operando bajo esquemas similares. Algunas bandas incluso trabajan en grupo: un vehículo provoca el impacto mientras otros conductores rodean a la víctima para presionarla. En ciertos casos reportados por medios mexicanos, los delincuentes fingían lesiones o amenazas legales para obtener pagos inmediatos.
En Lima todavía no se han reportado estructuras tan grandes, pero sí un patrón repetido: escoger vías congestionadas, aprovechar la cercanía entre vehículos y actuar rápido antes de que aparezcan pruebas. Según testimonios recogidos por medios locales, varias víctimas decidieron no denunciar porque el incidente parecía menor o porque prefirieron evitar trámites largos.
Ese silencio juega a favor de los montachoques al aplicar el truco del auto en retroceso
Abogados citados por medios peruanos señalaron que la modalidad de los montachoques y la extorsión del auto en retroceso podrían configurar delitos como daño simple, coacción e incluso denuncia calumniosa si el conductor intenta responsabilizar falsamente a la víctima ante las autoridades.
El problema es que, sin pruebas, el caso suele reducirse a dos versiones opuestas. Por eso las recomendaciones apuntan a registrar todo: fotografías, videos, placas y testimonios de testigos. También se aconseja mantener una distancia prudente entre vehículos, incluso en tráfico lento. Barreto sugiere al menos dos o tres metros para tener margen de reacción si el auto de adelante intenta retroceder.
Otra característica común es la insistencia en resolver el tema fuera del procedimiento formal. Los conductores involucrados buscan impedir que la víctima llame al seguro o acuda a una comisaría.
La aparición de esta modalidad coincide con un aumento de otros fraudes vinculados a conductores en Lima. En los últimos años también se han reportado casos de falsos mecánicos, personas que alertan sobre supuestas fallas en llantas o motores para luego cobrar reparaciones inexistentes.
La diferencia es que los “montachoques” trabajan desde el miedo inmediato. El conductor afectado está detenido en plena pista, rodeado de bocinas, tráfico y tensión. Muchos terminan pagando solo para salir rápido del problema.
Las autoridades recomiendan mantener la calma y no aceptar acuerdos apresurados. Si el choque parece sospechoso, lo primero es llamar al seguro y solicitar presencia policial. Si hay cámara vehicular, conservar el registro. Y si no la hay, intentar grabar con el celular apenas sea seguro hacerlo.
