Javier Prado: carril exclusivo instalado para «ir más rápido» termina generando mayor congestión
La instalación de separadores en un carril de la avenida Javier Prado Este ha empezado a generar cuestionamientos por el efecto que tendría sobre la circulación vehicular. La intervención de la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) busca delimitar un carril para vehículos particulares, pero durante las primeras observaciones realizadas en la zona se ha advertido que los vehículos que ingresan a este espacio avanzan con mayor dificultad que aquellos que utilizan los carriles contiguos.
Los elementos fueron colocados en un carril entre las cuadras 14 y 8 de Javier Prado Este, a la altura de una estación del Metropolitano. La intervención no corresponde a los carriles utilizados por el Corredor Rojo de la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU), sino a una medida implementada por la Municipalidad de Lima para el transporte particular.
El Comercio recorrió la zona entre la 1 y las 2 p.m. del último sábado y observó que aproximadamente cada cinco minutos los vehículos que ingresaban al tramo delimitado quedaban detenidos o avanzaban con dificultad. En los carriles restantes, en cambio, se registraba una circulación más fluida. Una segunda visita, realizada entre las 6 y 7 p.m., permitió constatar que la congestión también se presentaba durante ese periodo.
Carril en Javier Prado bajo análisis
Para Roberto Vélez, gerente de la Asociación A Movernos, el principal problema está en que la intervención busca resolver solamente una parte de una vía cuyo funcionamiento debe ser analizado de manera integral.
Vélez explicó que la iniciativa tiene como antecedente un proyecto de pase libre impulsado por la Municipalidad Metropolitana de Lima en 2023. Según señaló, la medida actual busca retomar aquella propuesta sin que previamente se haya realizado un estudio de tránsito que permita determinar sus efectos sobre la circulación.
“Se ha querido retomar algo sin haber hecho un estudio de tránsito. Se debieron hacer pruebas piloto”, sostuvo.
Para el especialista, el error no está solamente en instalar los separadores. El problema es abordar de manera aislada una situación que involucra a toda la avenida Javier Prado.
“Creo que el principal error es que se ha querido gestionar una parte del problema. Lo que se tiene que hacer es gestionar toda la Javier Prado”, afirmó.

Carril exclusivo en Javier Prado genera cuestionamientos por el impacto de los separadores en la circulación y la congestión vehicular.
Vélez también cuestionó la fragmentación de responsabilidades entre las distintas entidades que intervienen en la gestión del transporte. A su juicio, esta falta de coordinación ha contribuido a que el plan no alcance el resultado esperado.
“El problema es también que hay distintas autoridades y un fraccionamiento de estas autoridades. Y eso es lo que ha llevado al fracaso de este plan”, señaló.
¿Qué pasa con el carril en Javier Prado ante situaciones de emergencia?
Otro de los aspectos que considera relevante es el efecto de la barrera física sobre la circulación. De acuerdo con Vélez, los separadores pueden impedir que los vehículos abandonen el carril ante una situación de emergencia y, por tanto, reducen las posibilidades de reacción dentro del tramo intervenido.
“Además, el flujo se ha afectado porque se ha puesto una barrera física y eso ha impedido que los vehículos puedan salir ante una emergencia”, indicó.
Por ello, consideró que antes de ejecutar la intervención debieron realizarse simulaciones durante los periodos de mayor demanda vehicular. El objetivo habría sido comprobar cómo se comportaría el flujo antes de instalar de manera permanente los elementos de segregación.
“Definitivamente, debieron hacerse simulaciones en hora punta y así evaluar el flujo de demanda vehicular”, manifestó.
Vélez planteó, además, que existen alternativas para establecer un carril preferencial sin recurrir a barreras físicas permanentes. Una de ellas sería utilizar pintura y señalización para delimitar el espacio, mientras que el cumplimiento de la medida podría ser controlado mediante cámaras y fiscalización electrónica.
También propuso complementar este esquema con un sistema de semaforización inteligente y reforzar la fiscalización en aquellos puntos donde se producen bloqueos de las intersecciones.
Un efecto contrario
La evaluación de Vélez coincide parcialmente con los cuestionamientos formulados por otros especialistas consultados por este Diario. Franklin Barreto, coronel en retiro de la Policía Nacional del Perú y exjefe de la Unidad de Investigación de Accidentes de Tránsito, sostuvo que los separadores pueden producir un efecto contrario al buscado cuando se utilizan en un tramo de circulación continua.
Según explicó, los elementos instalados son marcadores o delineadores que sirven para canalizar la vía e impedir el cambio de carril. Sin embargo, consideró que su uso es más apropiado cuando existe una canalización hacia una salida y no necesariamente cuando los vehículos deben mantener una circulación recta.
Barreto advirtió también que algunos conductores podrían ingresar al carril delimitado de la Javier Prado sin conocer dónde termina. Esa situación podría llevarlos a reducir la velocidad o intentar abandonar el espacio de manera riesgosa, con posibles efectos sobre los vehículos que circulan por los carriles contiguos.
Proyecto está en «etapa de ajustes»
Adrián Revilla, experto en transporte y presidente de la Asociación Cruzada Vial, señaló que la segregación del flujo puede ser una herramienta válida. Sin embargo, requiere condiciones distintas a las observadas en este caso.
Revilla indicó que, según especialistas en vialidad urbana, este tipo de intervención busca canalizar y separar los flujos vehiculares. Sin embargo, sostuvo que los tramos utilizados son demasiado cortos para producir el efecto esperado. Añadió que estas segregaciones deben realizarse en recorridos más largos y después de un estudio previo.
También cuestionó el color utilizado en los elementos instalados. Según explicó, los separadores deberían estar delimitados en blanco, mientras que el color naranja corresponde a señalización temporal vinculada con trabajos de construcción.
El especialista añadió que el problema central no estaría necesariamente en que los vehículos deban cambiar de carril. El tramo busca mantener la circulación de frente y no presenta giros. Desde su perspectiva, una de las situaciones que debería atenderse está relacionada con las entradas y salidas hacia la Vía Expresa Paseo de la República.
Mientras continúan las observaciones sobre el funcionamiento de la medida, fuentes internas señalaron que el proyecto todavía se encuentra en una etapa de ajustes. Aún no existe una definición concreta sobre su implementación.
