La red ilegal de adaptadores GLP que estaría detrás de incendios de autos tras restricción de GNV
Desde que el gobierno anunció la restricción de GNV en grifos para vehículos, en menos de 48 al menos al menos tres vehículos terminaron envueltos en llamas en distintas vías del país. Las alertas aparecieron casi una tras otra en el sistema del Cuerpo General de Bomberos: primero un auto presuntamente abastecido con adaptador GLP incendiado en Breña, luego otro siniestro en Santiago de Surco y horas antes un camión con carga que ardía en plena vía pública en Pisco. Las emergencias, registradas entre la tarde del 3 y la tarde del 4 de marzo, obligaron a movilizar varias unidades para sofocar las llamas y evitar que el fuego alcanzara a otros vehículos o viviendas cercanas.

Bomberos atendieron al menos tres incendios de autos en las primeras horas tras anunciarse la restricción del GNV, cuando conductores desesperados buscaban combustible.
Aunque cada incidente es investigado por separado, especialistas advierten que estos eventos ocurren en un mismo contexto: la actual restricción en el suministro de gas natural vehicular (GNV) tras la rotura de un ducto clave que abastece a Lima y otras regiones. La interrupción del servicio ha generado largas colas en los grifos y, en muchos casos, la imposibilidad de abastecer a vehículos que dependen exclusivamente de este combustible.
En ese escenario, una práctica peligrosa comienza a extenderse entre algunos conductores: utilizar adaptadores para cargar gas licuado de petróleo (GLP) en vehículos diseñados para funcionar con GNV.
El mercado negro de adaptadores GNV para abastecer GLP
Una revisión de plataformas de comercio electrónico y redes sociales revela un fenómeno que crece en paralelo a la escasez de gas natural: la venta masiva de adaptadores metálicos que prometen permitir la carga de GLP en autos que originalmente funcionan con GNV.

Tras la restricción del GNV, en redes sociales se ofrecen masivamente adaptadores ilegales que permiten cargar GLP en vehículos no diseñados para ese combustible, con alto riesgo de incendio o explosión.
Los productos se ofrecen abiertamente en Internet. En las publicaciones se describen como “adaptadores de carga”, “válvulas GNV a GLP” o “conectores universales”. Las fotografías muestran piezas metálicas de acero o bronce con roscas y válvulas que se instalan en la boca de carga del vehículo para modificar el sistema de abastecimiento.
Los precios varían desde apenas unos soles hasta montos que superan los 80 o 90 soles por unidad. Algunos vendedores incluso anuncian kits completos o adaptadores “de alta resistencia”, acompañados de fotografías que muestran decenas de piezas listas para la venta.
En los avisos, los vendedores aseguran que los adaptadores son “seguros”, “de buena calidad” e incluso “de fabricación internacional”. Algunos indican que provienen de China o Turquía pero que supuestamente están diseñados para soportar altas presiones.
Pero detrás de estas ofertas existe un circuito informal que va más allá de una simple venta por Internet.
Fuentes del sector automotriz señalan que muchos de estos productos terminan instalándose en talleres clandestinos ubicados en zonas de comercio informal de Lima, especialmente en distritos como La Victoria, donde históricamente han operado mercados negros vinculados a autopartes y sistemas de gas vehicular.
En esos talleres, mecánicos informales ofrecen el servicio completo: instalación del adaptador, modificación de la válvula de carga e incluso ajustes improvisados para que el vehículo pueda recibir GLP sin cambiar todo el sistema de combustible.
El proceso puede tomar apenas unos minutos.
Los clientes llegan generalmente contactados a través de redes sociales o por recomendación de otros conductores que ya hicieron la conversión improvisada. El pago se realiza en efectivo y, en muchos casos, sin ningún tipo de comprobante o garantía.
Una “solución” peligrosa: adaptadores GLP para autos GNV
El problema es que esta práctica, lejos de ser una solución temporal, puede convertirse en una bomba de tiempo. Especialistas advierten que el GNV y el GLP son combustibles completamente distintos, con propiedades físicas y sistemas de almacenamiento diferentes.
Mientras el gas natural vehicular se utiliza en estado gaseoso y se almacena en cilindros diseñados para altas presiones, el GLP se encuentra en estado líquido dentro del tanque y opera bajo otras condiciones. Forzar la carga de GLP en un sistema diseñado para GNV implica someter a los componentes del vehículo a condiciones para las que no fueron diseñados.
Esto puede generar fugas, sobrepresiones, daños en válvulas o conexiones defectuosas que, en determinadas circunstancias, pueden terminar en incendios o explosiones. El riesgo no solo aparece durante la carga del combustible, sino también mientras el vehículo circula.
Roberto Vélez, gerente de la asociación A Movernos, advierte que esta práctica representa un grave peligro para conductores y pasajeros. “Desde A Movernos lamentamos que haya conductores que estén utilizando estos adaptadores para abastecer GLP en vehículos que funcionan con GNV, porque esto es un riesgo muy alto, ya que estos son combustibles con características y sistemas de almacenamiento distintos”, señala.
Vélez explica que la diferencia fundamental está en el estado en que se almacenan los combustibles.
“Para empezar, el GNV se utiliza en estado gaseoso y el GLP en estado líquido. Estos adaptadores se venden libremente en el mercado y los conductores después parece que desconocen el riesgo que puede ocasionar”, advierte.
El directivo agrega que el peligro no solo se presenta en el momento de cargar el combustible. “No solamente al momento de despachar el producto, sino luego también mientras estén conduciendo, puede haber un incendio o una explosión, lo cual pone en riesgo no solamente al conductor, sino también a los pasajeros que estos conductores puedan estar llevando”, señala.
Para Vélez, permitir o tolerar esta práctica es una irresponsabilidad. “Es una irresponsabilidad tremenda”, enfatiza.
El impacto de la escasez de GNV
La expansión de este mercado ilegal coincide con la crisis de abastecimiento de gas natural vehicular que afecta a miles de conductores. La restricción comenzó luego de la rotura de un ducto que transporta gas natural, lo que obligó a limitar el suministro a estaciones de servicio y priorizar otros usos del combustible.
Como resultado, numerosos grifos dejaron de vender GNV o redujeron drásticamente su disponibilidad.
En Lima y otras ciudades se formaron largas filas de taxis, colectivos y vehículos particulares que dependen del gas natural para operar.
Muchos conductores se quedaron sin la posibilidad de abastecerse durante días.
En ese contexto, el GLP aparece como una alternativa aparentemente rápida, ya que su suministro no se ha visto afectado de la misma manera. Sin embargo, utilizarlo en un sistema que no está diseñado para ese combustible implica alterar el funcionamiento del vehículo y asumir riesgos graves.
Adaptador GLP: un negocio difícil de controlar
El problema para las autoridades es que el comercio de estos adaptadores es difícil de rastrear. Muchos vendedores operan a través de cuentas en redes sociales o plataformas de comercio electrónico donde publican fotografías de los productos y coordinan la entrega por mensajes privados.
Algunos ofrecen envío a todo el país mediante servicios de courier. Otros prefieren la entrega directa en zonas comerciales donde abundan talleres y comercios informales de autopartes.
En varios casos, los vendedores aseguran que el producto es “solo un adaptador” y que la instalación depende del cliente, una estrategia que les permite eludir responsabilidades.
Mientras tanto, los talleres informales que realizan las instalaciones operan sin supervisión técnica ni controles de seguridad. Para especialistas del sector energético y automotriz, la combinación de escasez de combustible, mercado informal y desconocimiento del riesgo crea el escenario perfecto para que se multipliquen los accidentes.
Advertencias ignoradas
Expertos en seguridad vehicular ya han advertido que utilizar GLP en vehículos diseñados para GNV mediante adaptadores improvisados puede provocar fallas graves en el sistema de combustible. Las válvulas, mangueras y cilindros de almacenamiento no están diseñados para recibir un combustible en estado líquido como el GLP.
Esto puede generar presiones inadecuadas, fugas o acumulación de gas, factores que aumentan la probabilidad de incendios. A pesar de estas advertencias, la práctica continúa expandiéndose.
